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La postergación como problema
Tomado de:
Valarino, Elizabeth (2000). Tesis a Tiempo. Barcelona, España: Grupo Editorial Carnero, Capítulo 5, pp. 201-207.

, con la autorización de su autora

La necesidad de una estructura supervisada para la enseñanza de la investigación y la producción de los trabajos de investigación está basada en la concepción de una variable moderadora que influye de manera amplia en el síndrome TMI: la postergación. Postergar es aplazar una acción, demorarla, posponerla hasta otro momento. Una persona puede decidir postergar por conveniencia, cuando necesita tomar una decisión y pensarla mejor, cuando debe aclarar una opinión o dedicarse a lo más importante en ese momento. En ese caso es una aliada, no un problema, porque se reconocen los límites para cumplir con las tareas y no causa angustia. La postergación como problema causa trastornos, conflictos, consecuencias aversivas internas como sufrimiento, angustia, culpa, irritabilidad y consecuencias externas, que pueden ir desde una multa, un regaño, un insulto, hasta pérdidas de todo tipo, mal rendimiento, relaciones interpersonales difíciles, separaciones.

Todos hemos postergado alguna vez en nuestras vidas. Son ejemplos los pagos atrasados, las tareas escolares sin hacer, llegar tarde a una reunión, no cumplir los propósitos de año nuevo ni mantener dietas, programas de ejercicios o elaborar cartas, coser, hacer reparaciones, tomar vacaciones, ir de compras, comprar regalos de cumpleaños, tarjetas de aniversarios, devolver objetos prestados. La gran mayoría no puede vencerla y son los eternos "embarcadores", desertores, TMT, personas angustiadas que realizan las tareas a última hora para aliviar la ansiedad o la culpa. El polo opuesto lo representan la minoría de perfeccionistas y maníacos del cumplimiento. Una pequeña minoría logra lidiar con la postergación y vencerla, enfrentándose a la carpeta "pendiente" todos los días, no dejando para mañana lo que hoy tiene que hacer.

Investigaciones previas (Rothblum, 1985) han mostrado que los alumnos de estudios superiores reportan problemas con la postergación en hacer las tareas académicas. Este autor realizó un estudio con 739 sujetos quienes completaron una escala de evaluación de la postergación, con medidas de un test de ansiedad, atribuciones y auto-control. Los resultados indican que los sujetos más postergadores muestran conductas de retardo y menor rendimiento académico que los no postergadores. Las mujeres y los grandes postergadores reportaron mayores niveles de ansiedad, demoras en las gratificaciones, baja auto-eficacia y menos control sobre sus reacciones emocionales, atribuyéndolo más fácilmente a eventos externos o a circunstancias pasajeras.

La postergación puede llegar a convertirse en una compañía. Aunque sea una carga pesada, está siempre presente para recordar lo que hay que hacer, lo cual puede implicar sentirse acompañado de listas mentales o de proyectos inconclusos. Cuando se posterga no se dice adiós a nada; aunque la postergación es una mala compañía y causa problemas, somos fieles y constantes con ella. También la utilizamos como una estrategia para obtener atención y ser rescatados de situaciones difíciles, para tener compañías que en condiciones normales no prestarían ayuda, para no sentir la soledad y el aislamiento.

Cuando un estudiante o investigador abandona el proceso de elaboración de su proyecto de investigación, sigue toda su vida sintiéndose incompleto y frustrado, racionalizando ante los demás y justificándose a sí mismo acerca del porqué no lo terminó. Durante todo este tiempo utiliza un gran caudal de energía que lo debilita y humilla. Quien continúa en el proceso permanece muchos años enfrentándose a una serie de peligros potenciales que atentan contra su autoestima y dignidad personal (Valarino, 1991). Cone y Foster (1994) afirman que este síntoma debería contemplarse como una categoría dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de Desordenes Mentales (DSM) de la Asociación Psiquiátrica Americana, ya que todas las personas sufren de ella en mayor o menor grado, pudiendo estar dentro de los primeros clasificados, los que están elaborando una tesis o un proyecto de investigación.

El ciclo de la postergación es como un "sube y baja", como un circuito reverberante que puede durar períodos cortos de tiempo o muchos años. Se inicia con el propósito de iniciar un proyecto, acompañado de una espera pasiva sin hacer ningún esfuerzo porque se dé. Es como tener una esperanza o ilusión que algo va a ocurrir e iniciar el ciclo. Cuando no pasa nada, aparece cierto grado de ansiedad. Al no tener fecha límite, siempre se espera que hay tiempo todavía para empezar. A medida que el tiempo pasa, comienzan a aparecer imágenes de las consecuencias que pueden ocurrir y los pensamientos recriminatorios. Uno de los primeros síntomas es recriminarse acerca de la pérdida de tiempo y la culpa asociada a ésto. Aparece entonces la sensación de estar abrumado y tener muchas cosas que hacer.


El postergador siempre está ocupado, pero de asuntos irrelevantes o de cosas menos importantes que lo urgen a mantenerse activo, como hacer cosas que hacía tiempo no abordaba, ordenar espacios, hacer llamadas, como si fuera un trompo dando vueltas en toda clase de rituales. Es el síntoma del baile del león, que da vueltas sobre su territorio antes de sentarse a descansar. Hacer ésto consuela y alivia, porque la persona se siente ocupada todo el tiempo, racionaliza y se distrae para engañarse momentáneamente. A sí mismo y a sus allegados puede engañar con esta aureola de persona ocupada, llegando a veces al extremo de aislarse socialmente por estas razones. Cuando una persona que posterga tiene pensamientos acerca de sí mismo con respecto a sentirse abrumado, significa también que las tareas que se han planificado exceden las posibilidades de tiempo real.

Otro síntoma asociado es negarse las gratificaciones, o cualquier actividad placentera se hace llena de culpa y no se disfruta del todo. Sin embargo la persona continúa aferrada a la esperanza que hay tiempo todavía y que algo mágico ocurrirá para iniciar el proyecto. Los pensamientos perfeccionistas son otro de los síntomas. Uno debe obsesionarse de hacer algo, no de hacerlo perfecto. Cuando se vaya a escribir algo relacionado a un trabajo de investigación más bien se debe pensar que no va a ser perfecto, que es un borrador que luego será mejorado. Postergar una tesis o trabajo de ascenso implica adicionalmente un temor a ser juzgado por otras personas, una creencia basada en que el esfuerzo será insuficiente para lograrlo. Porque hacer una tesis o un trabajo de ascenso lleva implícito un producto perfecto, sin términos medios: un jurado decidirá si está aprobado o reprobado. El afán perfeccionista lleva al fracaso para no enfrentarse a la prueba de sus competencias. De esta manera no se corre el riesgo de exponer la autoestima. La racionalización es que si se hubiera tenido más tiempo, un buen tema, un buen asesor y menos actividades que lo abrumaran, lo habría logrado. Es menos aversivo sentirse postergador que incompetente o fracasado.

Por lo general, la persona que posterga presenta una paradoja: es perfeccionista, se exige demasiado y se plantea metas muy ambiciosas, sintiéndose abrumado, pero no reconoce su deseo de perfección porque parece contradictorio que presente constantes fallas cumpliendo sus metas inalcanzables, no reales. Porque un perfeccionista no puede permitirse mediocridades, pedir ayuda, equivocarse o perder, por lo que asume la posición de todo o nada. Las visiones catastróficas de las consecuencias por lo general exageradas y las profecías de autocumplimiento por presentar una falla lo invaden y lo paralizan. El temor al fracaso no le permite comprometerse con metas inadecuadas. El temor al éxito no le permite competir y alcanzar el éxito ante el cual no está preparado.

Otro síntoma que evidencia la postergación es declarar que se necesita mucho tiempo para trabajar en la tarea, como por ejemplo en vacaciones o fines de semana largos. Esto no es más que una excusa, porque siempre puede hacerse alguna de las pequeñas tareas cada día o cada semana. Nadie termina un proyecto largo, una tesis o un trabajo de ascenso, en un solo período de tiempo, sino paso a paso, un párrafo o una página cada hora de trabajo. Como puede verse, la culpa, la vergüenza, el sufrimiento, las mentiras y las esperanzas ilusorias, el dar vueltas en actividades alternas no lleva a nada. La autoestima ha llegado a niveles del subsuelo, puede verse envuelto en sentimientos de desvalorización y pensar que le falta algo muy importante: motivación, seguridad, disciplina y fuerza de voluntad. También se hace o le hacen otras recriminaciones tales como las siguientes: "el ambiente te controla, estás evadiendo la responsabilidad, no encuentras el momento de hacerlo, no quieres asumir el compromiso, no te gusta hacer algo desagradable, no sabes qué hacer primero, si establecer prioridades que pueden cambiar, los pensamientos te agobian, nadie se interesa en lo que haces, eres flojo".

En esta etapa, el sufrimiento es intolerable y la fecha límite (si existe) se acerca vertiginosamente. Se piensa que es demasiado tarde y en base a ello se paraliza o se toma la última decisión: abandonar el proyecto o iniciarlo de una vez por todas. Cuando se realiza alguna acción hacia la consecución de la meta, surge un gran alivio, pero la tortura interior continúa porque sigue recriminándose por no iniciarla antes. Ya no importa la calidad ni los detalles y puede que se desarrolle y concluya penosamente. La sensación de cansancio final es tan profunda que se hacen nuevos propósitos de no caer de nuevo en este ciclo........hasta la próxima vez. Y lo que es peor, muchos deciden no investigar más nunca en sus vidas. Son los auténticos portadores del síndrome TMI .

Los estudiantes que elaboran una tesis y los profesores que hacen un trabajo de ascenso, son un buen ejemplo de experticia en la postergación. Los momentos en que más se posterga son cuando se elabora el propósito y cuando se escribe la versión final. La mayoría de las personas trabajan cuando tienen tiempos límites y en ese caso, desarrollan sesiones intensas "a última hora" para producir la tarea. Pero una tesis es un proyecto a largo plazo que no puede elaborarse de esta manera, sino que por lo general se realiza a pequeños pasos y frecuentemente con pocas fechas límites intermedias. Son también infrecuentes las consecuencias inmediatas o intermedias.

Se agradece a los usuarios respetar los derechos de autor del presente artículo y hacer las referencias de acuerdo a las normas internacionales. Para contactar a la autora, escribir a la siguiente dirección: 
evalarino@intercontacto.com

Para informarte de los demás síntomas del síndrome Todo Menos Investigación: el aislamiento y la soledad, la estructura inadecuada del tiempo y las tareas, el foco de control externo, la poca persistencia, la esperanza pasiva, la baja autoestima, los bloqueos para pensar, crear y escribir, además de las estrategias para abordarlos, consulta el libro TESIS A TIEMPO de la Dra. Elizabeth Valarino.


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